Bueno, he vuelto, mas de una semana sin escribir… ufff, he estado un poco flojo estos días… mas de una semana (“po” toma redundancia) jeje, pero bueno, aquí estoy de nuevo, con poco que contar, no me han pasado muchas cosas, creo que el día que podría destacar pues es el viernes, que nada, después de las clases pues me dirigí a comprar la entrada que me da el pase al paraíso de la música electrónica, deseando estoy de que sea 9 de agosto… ufff se me ponen los vellos de punta, ummm casi llego a un orgasmo… es coña jeje, pero bueno algo parecido, las cosas que siento cada vez que me meto en el mundo de la música electrónica, todo se para, tu ahí delante de montones de decibelios que desprenden sonidos que te transportan a otro lugar, a otro mundo, se para el tiempo, no existe nada mas, solo tú y las melodías que recorren tu cuerpo y tu mente, haciendo que tu cerebro te haga moverte, que no puedas parar de mover esta pierna, ese brazo, ese dedo, incluso tu corazón late al ritmo que los bajos marcan, el suelo tiembla, la suave brisa de la madrugada te hacen sentirte como en el paraíso, y como no, el ver amanecer, “In search of sunrise”…ufff, como lo sabe expresar ese hombre que suele pinchar trance… en fin, no me enreo con la música electrónica hoy que puedo llegar a empalagar, otro día lo haré, hoy no tengo ganas, bueno pues nada, camino de la tienda donde tenia que comprar la entrada pues pasé por la ya conocida alameda de Hércules, nada más acercarme un poco se podía oler ese ambiente a juventud, esa mezcla entre lo jipi y lo friki que caracteriza el lugar, me encanta es un sitio tan acogedor, tan amplio a la vez… no se, me encanta pasear por allí, ver a la gente con las cervecitas, que ya va pegando el estar ahí fresquito tomando algo a la sombra de los arboles y viendo el tiempo, las personas y la vida pasar… pasé por allí y me sentía muy bien la verdad, niños jugando, gente paseando en bici, los ya comentados “cerveceros”, parejas paseando, gente que venia con bolsas de haber comprado, un ambiente variado la verdad, nada parecido a lo que meses atrás había a las cuatro de la madrugada paseando por allí, no mal penséis hombre!, paseaba por allí, pero filosofando con un colega que tantas noches de estudio ha compartido conmigo antes de los exámenes… nada una noche de lunes, hartos de estudiar, y decidimos no se, lo que nosotros conocemos como filosofar, no lo habéis probado? os lo recomiendo, pensareis que estoy loco, pero no, yo pienso exactamente eso de quienes no lo hacen… es que es flipante, todo esta desierto(era de suponer, “no jodas” pensará mas de uno) y esa es la clave, no hay nadie, todo el mundo duerme, solo hay encendidas algunas tímidas luces, quien sabe si de chiquillos que no pueden dormir bajo el manto de la penosa oscuridad, o quizás algún otro estudiante dando el ultimo repaso a lo que dentro de unas horas soltaría con su tinta sobre un papel… que bonito pasear por Sevilla a altas horas, todo alumbrado por las luces de las farolas, dando un tono anaranjado a las aceras, todo precioso, los puentes iluminados, otras veces he paseado al lado de nuestro querido río, nuestro río Guadalquivir, impresionante el puente del Alamillo iluminado, albergando a los pocos coches que a esas horas se atreven a rodar sobre las carreteras sevillanas, en fin, pues en esa noche nos dirigimos a la alameda de Hércules, preciosa, y esa palabra es poco, ademas por aquel entonces estaba llena de grandes esculturas que durante días adornaron todo, eran impresionantes, aquello desierto, y nosotros.. eso, filosofando, hablando de la vida, lo que hemos vivido, lo que nos queda por vivir, el sentido de todo, lo que se dice “emparanoiarnos” y contarnos también las ya conocidas por todos, las penas, nos gusta ser escuchados, que alguien que no sea tu habitación o tu almohada te escuche, por lo menos a mi me gusta, y como no, esa sensación de libertad, de pasear entre nadie, el pasear libre del bullicio de la gente que llega incluso a agobiar a veces, los codazos, las prisas, los resoplos, el ruido… eso no existe, no existe nada, solo el silencio… bueno y el suave sonido del viento que en las noches de enero te hace tirar de la bufanda y del chaquetón, te sientes en libertad, llegas incluso a sentir que la ciudad es tuya, quien te la podría arrebatar?, quien puede arrebatarte tus sentimientos? quien? nadie, pues por eso, cuando salgo a filosofar, me siento bien, me siento yo, no sé, siento que importo, no a nadie, puesto que no hay nadie,bueno si a alguien, pero a ese alguien le importas muchísimo, y ese alguien eres tú, tú eres el único que importa, tú, el silencio, la suave luz… uffff, pocas palabras explicarían lo que se siente, para comprenderlo hay que sentirlo, de verdad, cuando tengáis un problema o simplemente estéis un poco estresados haced eso de verdad, al final te das cuenta de que quien importa eres tu, simplemente tú, y al fin y al cabo, eso, y aunque suene redundante, el único importante para ti, eres tú mismo, así que eso, os dejo, espero no haber rayado mucho, aunque si os he rayado al fin y al cabo es lo que intentaba jaja, bueno señores, nos vemos!! y quien sabe… quizás cuando nos veamos sea por la calle a las cuatro o a las cinco de la mañana… ya sea en Sevilla o en otro lugar, lo único importante es que seas tu, lo demás es solo un segundo plano…