Pues nada aquí estoy de nuevo, hoy me encuentro con ganas de escribir algo digamos inventado, así que tal y como me vaya saliendo iré escribiendo… así que no prometo nada del resultado, por cierto esta contada en primera persona no creáis que esto me ha pasado a mi… jeje…——– bueno comienza… Todo empezó una noche de viernes, con todo bastante oscuro, era una noche en la cual el cielo se encontraba tapado por montones de nubes que no dejaban ver que tras ellas se podían apreciar las estrellas que disfrazan e iluminan el cielo, yo paseaba con mis amigos, paseábamos entre la penumbra de farolas que marcaban el camino que podíamos seguir sin dejar de vernos las caras a través de las calles, y nada, nosotros a lo de siempre charlando, contándonos nuestras historias, recordando viejos tiempos… lo típico en esas noches que no sabes donde ir para consumir el tiempo. La verdad es que ese día la calle se encontraba desierta de viandantes a los cuales observar, o simplemente los que te hacen sentir que no sois los únicos locos que cierto día anda por las calles a esas horas, en fin, llegamos por enésima vez a una placita de mi pueblo la cual casi siempre se encuentra invadida de júbilo, alegría y sobre todo juventud, allí niños jugaban a la pelota, otros paseaban en bici, las personas mayores paseaban y se sentaban a charlar en los bancos, la chavalería se sentaba a comer pipas o golosinas, no sé, solía haber vida en aquel paraje, pero eso si, no a esa hora de la noche… ya mas de uno acusábamos cansancio en las piernas, habíamos andado mucho, y necesitábamos dormir, con lo cual decidimos marcharnos a casa. todos vivían en una parte del pueblo y yo en la otra, lo que me hacía andar un rato a solas, no me daba miedo, en realidad me gustaba, me metia en mi mundo y me ponía a pensar en mis cosas… bueno pues eso, me dirigí camino a mi casa, de pronto noté una presencia tras de mi, me puse un poco nervioso, no sé a altas horas de la noche, el pueblo totalmente desierto, un poco nervioso si que me puse, pero bueno, yo seguí mi camino… cada vez sentía mas cerca los pasos, miré medio de refilón y pude notar que esa presencia era una chavala de mi edad, iba muy guapa, no iba ni arreglada ni nada, la belleza era suya, de repente no se como pero me llamo, bueno no por mi nombre, me hizo <<shh>>, yo pasé de ella, no por miedo, si no por vergüenza, pero ella insistió, <<oye chico espera>>, no pude resistirme y me pare en seco, sentí como mi corazón empezó a palpitar mas deprisa que nunca, me sentía como avergonzado, noté como un calor me subía por todo el cuerpo hasta invadir de rojo mi cara, <<¿es a mi?>> pregunté estúpidamente(no había ni un alma en la calle), <<sí, es a ti, perdona por el susto solo quería ir ablando con alguien por el camino que me da miedo ir sola hasta mi casa>>. Ella era de mi pueblo, pero nunca la había visto, la verdad es que su rostro me era muy familiar, como si ya la hubiera conocido, y ademas sentía algo especial, un “no se que” que me hacía sentirme muy a gusto caminando a su lado, en fin, nos pusimos a contarnos nuestra vida, lo típico vamos, sin darnos cuenta pasamos por un parque que es muy acogedor, donde suelen ir las parejas a pasar un rato en amor y tranquilidad, ella me propuso sentarnos un poco allí, ya que su casa estaba a escasos metros y nos quedamos con las ganas de saber mas el uno del otro. Pues bien, nos sentamos, charlamos, reímos… sentí que temblaba de frío, le tendí mi bufanda, ella a cambio me prestó una pulsera que su difunta abuela le regaló en vida, la abracé, intenté darle calor, ella me lo agradeció, de una manera muy peculiar, se me acerco poco a poco a mi boca, lentamente, o al menos eso me parecía, se me paró el tiempo, me quedé inmóvil, no sabia que hacer, una chica muy especial que acababa de conocer se disponía a besarme, y yo ahí sin mascullar siquiera, ya sentía su respirar junto mis labios, respiraba dulcemente como dibujando una suave melodía en el aire, cerré los ojos, quería vivir ese momento… la sentía, la besaba, notaba un intenso sentimiento en mi interior, de pronto se despegó de mis labios, me apresuré a abrir los ojos y zas, ya no estaba, había desaparecido, miré a un lado y a otro y nada, no había nadie por ningún lado, incluso se había llevado mi bufanda, eso no me importaba, pero se había dejado atrás esa importante pulsera, la observé y me llamo mucho la atención, era algo así como un rosario pero muy pequeño, del tamaño de una persona de unos 3 o 4 años, me extrañó, pero bueno, me decidí volver a casa y al día siguiente volver a su casa,ya que me dijo la calle y el numero, para devolverle la pulsera. Esa noche no logré conciliar el sueño bien, aquello me había marcado, tras varias vueltas en la cama logré dormirme. La mañana siguiente amaneció con todo muy nublado, el cielo grisáceo, como en una pesadilla, ello no me impidió dirigirme a llevarle la pulsera a aquella chica. Llegué a su casa, llamé al timbre y pregunté por ella, la madre se quedó boquiabierta, y me dijo que no jugara con sus sentimientos, que no le hablara de su hija ni intentara hacerle daño con ello, como no tenia mas remedio le hable de ella, de que la conocí la noche anterior, ella me lo negó rotundamente, me dijo que no, que eso era imposible. Tras un rato hablando me confesó que su hija murió hacía muchos años, cuando sólo contaba con 4 años de edad, que se encontraba enterrada en el cementerio municipal, me dijo justo el sitio donde se encontraba. Allí me plante y mi cara de perplejidad lo decía todo, allí sobre su tumba se encontraba mi bufanda, amarrada a una cruz que se encontraba mal parada por el transcurso del tiempo y por la acción del ambiente, no pude evitar soltar unas lágrimas, leí el epitafio y sí, era ella, y hacía 15 años que había muerto, era imposible, ¿cómo podía ser aquello? no lo entendía… se me echó la noche encima, y camino de vuelta a casa, la sentí, era ella de nuevo, se me acercó, me dijo al oído: <<sé que no te acuerdas de mi, y lo entiendo, yo fui tu primer amor, cuando solo tenias, cuatro años, nunca te olvidaré, te sigo queriendo y día tras día desde que fallecí te sigo, lo que pasa que hasta ahora no me había atrevido a decirte todo lo que te amo>> sin decir mas palabras, me besó, tan intensamente que entré en un estado como de coma, de pronto desperté y estaba en mi cama, <<ufff ¡menos mal!>> exclamé, todo fue un sueño, me levanté, me lavé la cara, y me miré al espejo, fue darme la vuelta y ahí en el bolsillo de los vaqueros que llevaba ayer estaba medio caído el rosario de la niña que desde pequeña me amó.
Pequeña historia de ficción…